ADVIENTO 20 14
La Navidad
Un mensaje de apoyo
La Navidad evoca recuerdos de
momentos, lugares y personas que son especiales para nosotros. Es una época que
nos motiva a dar y que conmueve nuestros corazones.
Mas
la Navidad también puede ser una temporada en la que nos sentimos solos y
abatidos. Los relatos en este folleto nos recuerdan que, a pesar de lo que
ocurra a nuestro
alrededor, podemos avivar el espíritu navideño en nosotros. Sólo necesitamos
estar conscientes de la presencia crística y sentir nuestra unidad con todo lo
creado. Los actos sencillos de bondad, dados y recibidos, nos recuerdan la
verdad de que nunca estamos solos.
Deseamos
que la fe, la paz, el amor y el gozo cobren vida en tu corazón en esta
temporada de Adviento, según celebramos el nacimiento de Cristo en nuestro
mundo. ¡Eres bendecido y eres una bendición!
¡Feliz
Navidad!
Tus amigos
PRIMER MARTES DE ADVIENTO
2de diciembre del 2014
MARTES, 2 DE DICIEMBRE DEL 2014
No dejen que su corazón se turbe por Martha Smock
Dios puede salvar y sanar
cualquier situación o condición, sin importar cuán aterradoras o abatidoras
puedan ser las apariencias. “La Paz les dejo, mi Paz les doy; yo no la doy como
el mundo la da.
No
dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27). “Yo estaré con
ustedes todos los días, hasta el fin del
mundo” (Mateo 28:20).
Si
algo les preocupa o perturba, repitan las palabras de Jesús. Díganlas y
préstenle atención. Piensen que el Cristo viviente y amoroso se las dice a
ustedes, que las dice por medio de ustedes.
No
dejen que su corazón se turbe por la enfermedad. El Cristo mora en ustedes como
vida sanadora. No hay nada que
temer, ya que con Dios todo es posible; con Dios no hay condición incurable.
Cristo dice ahora: “has sido sanado” (Juan 5:14).
No
dejen que su corazón se turbe por la injusticia o el tratamiento injusto.
Entreguen todo al Cristo amoroso y
tengan presente que este Espíritu es capaz de hacer lo correcto. Aférrense a su
fe en Dios, a su fe en el bien, y mantengan su mente y corazón abiertos a la
bendición perdonadora
y amorosa del Cristo. Dios los ama; ustedes son uno con Cristo. Están rodeados
y envueltos en la Paz perfecta que el mundo no puede dar, la Paz que Dios les regala
para que la disfruten en sus corazones, mentes y vidas.
“Jesús se dio la vuelta, vio a la mujer y le dijo: —Ánimo, hija,
por tu fe has sido sanada. Y desde aquel mismo momento quedó sana”.—Mateo 9:22




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