ADVIENTO 20 14
La Navidad
Un mensaje de apoyo
La Navidad evoca recuerdos de
momentos, lugares y personas que son especiales para nosotros. Es una época que
nos motiva a dar y que conmueve nuestros corazones.
Mas
la Navidad también puede ser una temporada en la que nos sentimos solos y
abatidos. Los relatos en este folleto nos recuerdan que, a pesar de lo que
ocurra a nuestro
alrededor, podemos avivar el espíritu navideño en nosotros. Sólo necesitamos
estar conscientes de la presencia crística y sentir nuestra unidad con todo lo
creado. Los actos sencillos de bondad, dados y recibidos, nos recuerdan la
verdad de que nunca estamos solos.
Deseamos
que la Fe, la Paz, el Amor y el Gozo cobren vida en tu corazón en esta
temporada de Adviento, según celebramos el nacimiento de Cristo en nuestro
mundo.
¡Eres bendecido y eres una bendición!
¡Feliz
Navidad!
Tus amigos
Meditación de Paz
Todas las posibilidades de Paz y Prosperidad están disponibles para nosotros a medida que dejamos
ir antiguos patrones de comportamiento y
vencemos los pensamientos y las acciones
que nos han dividido en el pasado. El
Cristo nace de nuevo en nuestros
corazones y en el mundo. Recibimos estos
días con esperanza y amor, confiando en que los líderes del mundo son guiados hacia el
mayor bien para todos. El poder de
nuestros corazones unidos es invencible.
Avanzamos con la confianza, la esperanza
y la fortaleza que nacen de la fe. El Cristo
despierta y es renovado en nosotros, y confiamos
en que el Espíritu nos guía a crear una nueva
visión mundial de paz.
“El ocuparse del Espíritu es vida y paz”. —Romanos 8:6
VIERNES, 12 DE DICIEMBRE DEL 2014
A casa
por James Dillet Freeman
Al anochecer, de la colina,
llegan el pastor y la oveja a casa
a través de un silencio amable y profundo,
lleno de sombras suaves y quietas.
Quieta y suave y profunda y agradable
cae la tierna bendición de una oración
en la mente, tal como la noche.
De regreso a casa de las colinas de la preocupación
ahora mis pensamientos regresan como ovejas.
Oraré y oraré
hasta que la paz caiga como el sueño,
y estoy en casa, tranquilo.
“Había pastores en la misma región, que velaban y
guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”.
—Lucas 2:8





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