ADVIENTO 20 14
La Navidad
Un mensaje de apoyo
La Navidad evoca recuerdos de
momentos, lugares y personas que son especiales para nosotros. Es una época que
nos motiva a dar y que conmueve nuestros corazones.
Mas
la Navidad también puede ser una temporada en la que nos sentimos solos y
abatidos. Los relatos en este folleto nos recuerdan que, a pesar de lo que
ocurra a nuestro
alrededor, podemos avivar el espíritu navideño en nosotros. Sólo necesitamos
estar conscientes de la presencia crística y sentir nuestra unidad con todo lo
creado. Los actos sencillos de bondad, dados y recibidos, nos recuerdan la
verdad de que nunca estamos solos.
Deseamos
que la Fe, la Paz, el Amor y el Gozo cobren vida en tu corazón en esta
temporada de Adviento, según celebramos el nacimiento de Cristo en nuestro
mundo.
¡Eres bendecido y eres una bendición!
¡Feliz
Navidad!
Tus amigos
Amor
MARTES, 16 DE DICIEMBRE DEL
2014
Rompecabezas Navideño
por Toni Stephens Coleman
Era
una tradición familiar navideña desde antes de que
yo llegara. Pronto me encantaba armar rompecabezas.
Estoy casi segura de que era nuestra mamá quien
compraba el rompecabezas grande que Santa Claus le daba
a mi familia cada año.
Aprendí a reconocer el traqueteo inequívoco de las piezas
de cartón en la caja debajo del árbol. El del primer año
que pasé con mi nueva familia fue un paisaje grande con
mucho verde, agua, montañas y nubes. Cada año, los
rompecabezas parecían ser más complejos; hasta que a la
larga trabajábamos con varios miles de piezas de imágenes
de botones, de un recipiente lleno de palomitas de maíz o
de las catedrales de Europa.
Nuestro ritual era abrir el rompecabezas la mañana de
Navidad. Después, colocábamos una mesa con cuatro
sillas. Mi primer año, la colocamos frente al árbol de
Navidad. Después vaciamos todas las piezas en el centro
de la mesa. Nosotros cuatro: mamá, papá, mi hermano y
yo, volteábamos todas las piezas boca arriba. El primer
rompecabezas que vi en este estado me pareció imposible y
confuso. Pero recordé que hay cierta disciplina involucrada.
Comenzamos a unir piezas similares. A mi papá le gustaba
encontrar los bordes y armar las orillas. A mamá y a mí
nos gustaba juntar las piezas del medio. Yo aprendí que
sí lo armaríamos. Aprendí a mantener la imagen del
rompecabezas terminado en mi mente y a esforzarme en
armarlo.
Me encantaba sentir las piezas de cartón en mis dedos. Mis
ojos se deleitaban en encontrar la pieza correcta. Aunque
teníamos la foto, lo que estábamos armando sería más
grande y más bonito. Lo creábamos juntos.
A veces nos frustrábamos. Entonces era hora de pararnos,
estirarnos y hacer alguna otra cosa. Pero el rompecabezas
siempre nos llamaba de nuevo. Durante la semana
trabajábamos en él, una sola persona o juntos, un poco cada
vez. Recuerdo saltar de la cama y correr escaleras abajo para
pasar tiempo sola encontrando piezas. Observaba cuando mi
mamá se distraía colocando algunas piezas.
Poníamos los otros regalos de Navidad en nuestras
habitaciones, pero el rompecabezas nos mantenía ocupados
toda la semana. Anticipábamos completarlo para el día de
Año Nuevo. Mientras veíamos desfiles en la televisión, mi
hermano y yo armábamos el rompecabezas. Durante los
comerciales de los juegos de fútbol americano, papá nos
ayudaba. Se le daba buen uso a cualquier momento de
espera. A medida que el día de Año Nuevo se aproximaba,
el rompecabezas se acercaba a su conclusión. Sólo faltaban
las últimas piezas. ¡Viva!
Nunca importó quién colocó la pieza final. Nuestra
satisfacción era completa y celebrábamos. Todas las piezas
estaban en su lugar correcto y perfecto.
La semana siguiente, cuando comenzábamos la escuela y
nuestros padres regresaban al trabajo, hacíamos una pausa
cada día para admirar nuestra obra. En una semana o algo
así, lo desarmábamos cuidadosamente y poníamos las
piezas de nuevo en la caja para pasárselo a otra familia. La
Navidad siguiente nuestro nuevo rompecabezas sería más
difícil. ¡Apenas podía esperar!
“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza”.—Gálatas 5:22-23





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