Cuaresma es el nombre que las
iglesias Cristianas tradicionales
han dado a un período de ayuno
y abstinencia —de 40 días más seis
domingos— entre el Miércoles de Ceniza
y el Domingo de Resurrección. La palabra
en inglés “lent” (cuaresma), proviene de la
palabra anglosajona “spring” (primavera).
Y tiene la misma raíz que la palabra alargar,
porque el período de luz de cada día se
alarga notablemente conforme transcurre
la primavera.
Así como la primavera es una estación
para la vida y su expansión, la Cuaresma
es una temporada para el renacimiento
y renovación espirituales. Es un período
en el que nos realineamos con la
mente crística y somos transformados
profundamente. Puede que
conscientemente dejemos ir (o ayunemos)
pensamientos o comportamientos que
nos hagan sentir separados de Dios y de
nuestro ser auténtico. O, sencillamente,
dediquemos más tiempo a la oración,
meditación y reflexión.
El proceso espiritual de la Cuaresma es muy importante: Guarda una Cuaresma verdadera.
La Cuaresma es una época para el desarrollo progresivo. Al
prestar atención a nuestra voz interna, el camino se hace
claro. Y, cuando nos comprometemos a seguir la guía divina
recibida, somos transformados, renovados, restaurados,
rejuvenecidos —¡renacemos!
Bendiciones en tu jornada,
1er Día de Cuaresma
Miércoles de Ceniza, 18 de febrero del 2015
Negación
Ningún pensamiento, creencia o experiencia tiene poder
para limitar mi espíritu.
Las negaciones son pensamientos elegidos conscientemente
con la intención de quitarle la energía a algo que nos perturba
e invertirla en aquello que nos ofrece paz y claridad. Todos
experimentamos temor o preocupación. Sin embargo,
podemos elegir quitarles poder a esos pensamientos y
sentimientos y ponerlos en la Presencia Divina de fe, valor y
confianza.
En vez de sucumbir a la frustración, el enfado y el desaliento,
podemos negarles autoridad y centrar nuestra atención en la
Presencia Divina de paciencia y aceptación. En vez de culpar,
juzgar o sentirnos incapaces, podemos elegir la Presencia
Divina de compasión y perdón.
El poder para escoger es siempre nuestro. Podemos cambiar
conscientemente el enfoque de aquello que no deseamos experimentar hacia aquello que realmente deseamos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario