Dia 1.- Gratitud Sencilla
por Paul John Roach
Yo creo
que sólo necesitamos una cosa para vivir con gratitud: permitir que el momento
presente se desarrolle tal y como es. Todo lo que necesitamos para abrir nuevos
mundos de posibilidades es el simple deseo de observar y escuchar. Cuando
logramos esa visión amplia, damos gracias gozosamente.
Mi
primera experiencia con este cambio de conciencia ocurrió cuando yo tenía siete
años de edad. Mi hermana acababa de morir y mi familia estaba muy triste.
Recuerdo que yo caminaba con mi papá a través de un bosque por las laderas de
una montaña que visitábamos a menudo en salidas familiares.
Fue a
fines del verano, y mi padre recogía avellanas de los arbustos y me las daba de
comer. Su tierno gesto de amor me transportó a un lugar de luz y seguridad sin
tiempo. Experimenté un gran sentido de bienestar, el cual ha permanecido
conmigo desde entonces. Esto me llevó al sendero espiritual y, con el tiempo,
al ministerio. ¿Qué sucedió ese día de verano? Yo estaba plenamente presente,
sin expectativas, en ese momento y atento a las acciones de mi padre. Un cambio
en mi conciencia me permitió apreciar el amor y el bienestar que se
manifestaban en mi entorno.
Al mirar
atrás, entiendo que experimenté el momento con más intensidad debido al dolor
que sentía por la muerte de mi hermana. Al parecer, todo conspira para
ayudarnos a comprender la frágil magnificencia de nuestras vidas. También me he
sentido inspirado por quienes aprecian cada momento, sin importar cuál sea la
experiencia. Al inicio de mi sendero espiritual consciente, conocí a un hombre
que superó una condición de cáncer en estado avanzado dando gracias por todo.
Cuando el motor del auto encendía, él decía: “¡Gracias, Dios!” Al salir el sol,
“¡Gracias, Dios!” Aun al enfrentar un reto, su respuesta seguía siendo:
“¡Gracias, Dios!”
Yo no
tenía el hábito de apreciar todo tan profundamente, así que su perspectiva de
la vida me sorprendió y cautivó mi atención. Comencé a comprender que los
pensamientos que guardamos en nuestras mentes y las palabras que pronunciamos,
verdaderamente tienen el poder de cambiar nuestras vidas.
Superar
el cáncer es algo impresionante, pero lo que más me asombró fue la alegría que
expresaba este ser humano. ¡Yo también quería un poco de esa felicidad!
Como dice
el refrán: “Más vale tarde que nunca”. Quizás no hayamos estado completamente
presentes para el universo, pero el universo siempre ha estado plenamente
presente para nosotros. En el momento en que miramos a nuestro alrededor con
curiosidad, interés y naturalidad, en el instante en que nos conectamos con
nosotros mismos y escuchamos sin juzgar, nos abrimos a perspectivas más
amplias.
A veces
nos perdemos estos momentos; los pasamos por alto en nuestro camino hacia
aquello que consideramos más significativo. Para poder captarlos, hemos de
sosegarnos, estar atentos y sentir aprecio por lo que está presente en el
momento. Éste es el esplendor oculto del universo de Dios: si podemos sólo ser
por unos minutos, ricas recompensas espirituales nos aguardan.
¿Recuerdas
algún evento aparentemente ordinario que tomó mayor relevancia porque estabas
completamente presente? ¿Acaso suscitó un sentimiento de gratitud en tu
interior? Las palabras inmortales de Pablo en 1 de Tesalonicenses 5:16, nos
recuerdan: “Estén siempre gozosos”. Eso significa permanecer agradecidos sin
importar las circunstancias. Si vivimos según esa norma, seremos transformados.
Empieza hoy. Observa las nubes y los cambios de la luz a medida que el día
avanza. Mira a los ojos de un amigo mientras comen o conversan. Mantente
dispuesto a percibir cosas nuevas mientras vas de compras o estás en medio del
tráfico.
Recibir y
compartir un gesto amable o un acto de cortesía pueden, sin duda, conmoverte y
guiarte hacia tu naturaleza legítima y verdadera de generosidad, gratitud y
alegría. Sí, sólo se necesita una cosa, y ¡está disponible para ti en este
momento!
Enumera Tus
Bendiciones
1. Lo
primero que harás al levantarte es una lista de diez bendiciones
en tu vida por las que
estés
agradecido.
2.
Escribe por qué estás agradecido por cada bendición.
3. Relee
la lista, mentalmente o en voz alta. Cuando llegues al final de cada punto, di
la
palabra
mágica, gracias, gracias, gracias, y siente la gratitud por esa
bendición con la
máxima
intensidad posible.
4. Repite
los tres primeros pasos de este ejercicio mágico cada mañana durante los
próximos 27 días.
5. Lee
hoy el ejercicio de gratitud de mañana.
(2. Busca
una Piedra Mágica de Gratitud y ponla al lado de tu cama.)





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